REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA
UNERG - IUTLL
DOCTORADO EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
I COHORTE VALLE DE LA PASCUA – ESTADO GUÁRICO
ANÁLISIS del libro:
siete saberes necesarios
a la educación del futuro
Participante:
Facilitadora:
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Msc. Maritza Requena
Dra. Feryeny Padrino
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Valle de la Pascua, Abril de 2011
El análisis del contenido que se expresa a continuación corresponde a: Morin, E. (2000). Siete Saberes Necesarios a la Educación del Futuro. UNESCO-IESAC: Caracas, cuyo fin es adquirir habilidades y destrezas en la producción de los saberes.
Contexto Epistémico, Nudo Gordiano y la Idea del Autor con la Realidad Educativa Actual
Actualmente se necesita situar todo en el contexto y en la complejidad planetaria: El conocimiento de los problemas claves del mundo, de las informaciones claves concernientes al mundo, por aleatorio y difícil que sea, debe ser tratado so pena de imperfección cognitiva, más aún cuando el contexto actual de cualquier conocimiento político, económico, antropológico, ecológico.
De acuerdo a lo expuesto anteriormente Morin, (2000), afirma que: para articular y organizar los conocimientos y así reconocer y conocer los problemas del mundo, es necesaria una reforma de pensamiento. Dicha reforma debe ser paradigmática y no programática. Es la pregunta fundamental para la educación ya que tiene que ver con nuestra aptitud para organizar el conocimiento.
El referido autor expone que a este problema universal está enfrentada la educación del futuro porque hay una inadecuación cada vez más amplia, profunda y grave por un lado entre nuestros saberes desunidos, divididos, compartimentados y por el otro, realidades o problemas cada vez más poli disciplinarios, transversales, multidimensionales, transnacionales, globales, planetarios.
En esta inadecuación devienen invisibles: El contexto, lo global, lo multidimensional y lo complejo. Por lo tanto para que un conocimiento sea pertinente, la educación deberá entonces evidenciar:
El Contexto
En cuanto al contexto el referido autor dice que hay que ubicar las informaciones y los elementos en su contexto para que adquieran sentido. Para que la palabra tenga sentido necesita del texto que es su propio contexto y el texto necesita del contexto donde se enuncia. Por ejemplo, la palabra «amor» cambia de sentido en un contexto religioso y en uno profano; y una declaración de amor no tiene el mismo sentido de verdad si está enunciada por un seductor o por un seducido.
Con relación a lo expuesto Claude Bastien anota que «la evolución cognitiva no se dirige hacia la elaboración de conocimientos más abstractos, sino por el contrario, hacia su contextualización» la cual determina las condiciones de su inserción y los límites de su validez. Bastien agrega que «la contextualización es una condición esencial de la eficacia o del funcionamiento cognitivo».
Lo global (las relaciones entre todo y partes)
Lo global más que el contexto, es el conjunto que contiene partes diversas ligadas de manera inter-retroactiva u organizacional. De esa manera, es más que un contexto, es un todo organizador del cual hacemos parte nosotros. El Planeta Tierra es más que un contexto, es un todo a la vez organizador y desorganizador del cual hacemos parte. El todo tiene cualidades o propiedades que no se encontrarían en las partes si éstas se separaran las unas de las otras y ciertas cualidades o propiedades de las partes pueden ser inhibidas por las fuerzas que salen del todo. Marcel Mauss decía: « Hay que recomponer el todo ». Efectivamente, hay que recomponer el todo para conocer las partes.
De allí viene la virtud cognitiva del principio de Pascal del cual deberá inspirarse la educación del futuro: «todas las cosas siendo causadas y causantes, ayudadas y ayudantes, mediatas e inmediatas y todas sostenidas por una unión natural e insensible que liga las más alejadas y las más diferentes, creo imposible conocer las partes sin conocer el todo y tampoco conocer el todo sin conocer particularmente las partes».
Además, tanto en el ser humano como en los demás seres vivos, hay presencia del todo al interior de las partes: cada célula contiene la totalidad del patrimonio genético de un organismo policelular; la sociedad como un todo está presente en el interior de cada individuo en su lenguaje, su saber, sus obligaciones, sus normas. Así mismo, como cada punto singular de un holograma contiene la totalidad de la información de lo que representa, cada célula singular, cada individuo singular contiene de manera holográmica el todo del cual hace parte y que al mismo tiempo hace parte de él.
Lo Multidimensional
Las unidades complejas, como el ser humano o la sociedad, son multidimensionales; el ser humano es a la vez biológico, síquico, social, afectivo, racional. La sociedad comporta dimensiones históricas, económicas, sociológicas, religiosas. El conocimiento pertinente debe reconocer esta multidimensionalidad e insertar allí sus informaciones: se podría no solamente aislar una parte del todo sino las partes unas de otras; la dimensión económica, por ejemplo, está en inter-retroacciones permanentes con todas las otras dimensiones humanas; es más, la economía conlleva en sí, de manera holográmica : necesidades, deseos, pasiones humanas, que sobrepasan los meros intereses económicos.
Lo Complejo
El conocimiento pertinente debe enfrentar la complejidad. Complexus significa lo que está tejido junto; en efecto, hay complejidad cuando son inseparables los elementos diferentes que constituyen un todo (como el económico, el político, el sociológico, el sicológico, el afectivo, el mitológico) y que existe un tejido interdependiente, interactivo e inter-retroactivo entre el objeto de conocimiento y su contexto, las partes y el todo, el todo y las partes, las partes entre ellas. Por esto, la complejidad es la unión entre la unidad y la multiplicidad. Los desarrollos propios a nuestra era planetaria nos enfrentan cada vez más y de manera cada vez más ineluctable a los desafíos de la complejidad.
En consecuencia, la educación debe promover una « inteligencia general » apta para referirse, de manera multidimensional, a lo complejo, al contexto en una concepción global.
La educación debe favorecer la aptitud natural de la mente para hacer y resolver preguntas esenciales y correlativamente estimular el empleo total de la inteligencia general. Este empleo máximo necesita el libre ejercicio de la facultad más expandida y más viva en la infancia y en la adolescencia: la curiosidad, la cual, muy a menudo, es extinguida por la instrucción, cuando se trata por el contrario, de estimularla o, si está dormida, de despertarla.
En la misión de promover la inteligencia general de los individuos, la educación del futuro debe utilizar los conocimientos existentes, superar las antinomias provocadas por el progreso en los conocimientos especializados y a la vez que identificar la falsa racionalidad.
Progresos gigantescos en los conocimientos han sido efectuados en el marco de las especializaciones disciplinarias en el transcurso del siglo XX. Pero estos progresos están dispersos, desunidos, debido justamente a esta especialización que a menudo quebranta los contextos, las globalidades, las complejidades. Por esta razón, enormes obstáculos se han acumulado para impedir el ejercicio del conocimiento pertinente en el seno mismo de nuestros sistemas de enseñanza.
Estos sistemas operan la disyunción entre las humanidades y las ciencias y la separación de las ciencias en disciplinas hiper-especializadas concentradas en sí mismas. Las realidades globales, complejas, se han quebrantado; lo humano se ha dislocado; su dimensión biológica, incluyendo el cerebro, está encerrada en los departamentos biológicos; sus dimensiones síquica, social, religiosa, económica están relegadas y separadas las unas de las otras en los departamentos de ciencias humanas; sus caracteres subjetivos, existenciales, poéticos se encuentran acantonados en los departamentos de literatura y poesía. La filosofía que es, por naturaleza, una reflexión sobre todos los problemas humanos se volvió a su vez un campo encerrado en sí mismo.
Los problemas fundamentales y los problemas globales son evacuados de las ciencias disciplinarias. Sólo son protegidos por la filosofía pero dejan de alimentarse de los aportes de las ciencias.
En estas condiciones, las mentes formadas por las disciplinas pierden sus aptitudes naturales para contextualizar los saberes tanto como para integrarlos en sus conjuntos naturales. El debilitamiento de la percepción de lo global conduce al debilitamiento de la responsabilidad y al debilitamiento de la solidaridad.
Los Problemas Esenciales
La hiper-especialización impide ver tanto lo global que fragmenta en parcelas como lo esencial que disuelve; impide inclusive, tratar correctamente los problemas particulares que sólo pueden ser planteados y pensados en un contexto. Los problemas esenciales nunca son parcelados y los problemas globales son cada vez más esenciales. Mientras que la cultura general incita a la búsqueda de la contextualización de cualquier información o de cualquier idea, la cultura científica y técnica disciplinaria parcela, desune y compartimenta los saberes haciendo cada vez más difícil su contextualización.
Al mismo tiempo, la división de las disciplinas imposibilita coger «lo que está tejido en conjunto», es decir, según el sentido original del término, lo complejo.
El conocimiento especializado es una forma particular de abstracción. La especialización abs-trae, en otras palabras, extrae un objeto de su contexto y de su conjunto, rechaza los lazos y las intercomunicaciones con su medio, lo inserta en un sector conceptual abstracto que es el de la disciplina compartimentada cuyas fronteras resquebrajan arbitrariamente la sistemicidad (relación de una parte con el todo) y la multidimensionalidad de los fenómenos; conduce a una abstracción matemática que opera en sí misma una escisión con lo concreto, privilegiando todo cuanto es calculable y formalizable.
Realidad Educativa Actual
La educación, a través de la historia, ha sido considerada como el recurso más idóneo y el eje rector de todo desarrollo y renovación social. Mediante el proceso educativo se transmiten los valores fundamentales y la preservación de la identidad cultural y ciudadana; es la base de la formación y preparación de los recursos humanos necesarios. La escuela se convierte así, en el lugar para la adquisición y difusión de los conocimientos relevantes y el medio para la multiplicación de las capacidades productivas.
En la sociedad actual, compleja y cambiante, al sistema educativo se le exige, cada vez más, su modernización, transformando su organización y funcionamiento, así como nuevas orientaciones en sus contenidos y enseñanzas, acorde con los cambios económicos, científicos y tecnológicos.
La política educativa en Venezuela está orientada hacia el mejoramiento de la calidad, incremento de la cobertura y modernización de la estructura administrativa del sistema educativo, a través de la revisión y reforma de todos sus niveles y modalidades, razón, por la cual se le ha dado énfasis al proceso de descentralización, como una estrategia orientada a dar mayor autonomía de gestión a los centros educativos; y por otra parte, generar cambios profundos en la profesión docente para la transformación de las prácticas pedagógicas.
La educación que se quiere impartir actualmente es integral y permanente, donde la escuela será comunitaria para la prefiguración de una nueva sociedad y donde la misma esté vinculada a la vida en su contexto local (parroquia, barrio o caserío) y que posea características como las siguientes:
- Luchar contra la exclusión de los sectores vulnerables y la fomentación de programas dirigidos a combatir la pobreza.
- Una escuela que reconstruya y retome la identidad nacional, porque al recuperar colectivamente su historia descubre y preserva raíces, tradiciones y luchas.
La educación actual incluida la mediada por tecnologías de la información y las comunicaciones no puede estar alejada del contexto sociocultural de los aprendices, donde estos se transforman en los protagonistas de su propio aprendizaje, interactivos y construyendo realidades a partir de sus conocimientos previos, siendo fortalecidos.
De igual manera, la educación actual necesita nuevos agentes educativos, esto siempre ha sido un tema complejo, porque trata de conciliar los intereses particulares de los sujetos con las restricciones que impone la sociedad. Hasta hace pocas décadas había cierta unanimidad entre los valores sociales, los familiares y loa valores que se transmitían desde las instituciones educativas por excelencia, esto es la escuela.
Los fenómenos de la globalización han hecho que los cambios sociales en estos últimos tiempos sean vertiginosos, por tal razón los jóvenes y niños no conforman un grupo homogéneo. La única institución legitimada para desplegar los valores educativos es la escuela. Sin embargo, actualmente la misma esta sobrecargada de funciones, la profesión docente está desdibujada en múltiples tareas y generalmente los valores que se pretende impartir chocan frontalmente con los que propone la sociedad.
Se hace necesario de manera urgente, una reformulación de los valores educativos, así como de responsabilizar de la educación de las jóvenes generaciones a otras instituciones educativas debidamente legitimadas desde los diversos estamentos oficiales.
La educación de los jóvenes del siglo XXI, no puede estar en manos de una sola institución, es necesario trabajar en red con otros estamentos educativos definiendo roles, especificando funciones, abriendo lugares sociales donde los niños y jóvenes aprendan los valores que una sociedad democrática como la nuestra pretende impartir.